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Condena a la ex primera dama de Corea del Sur por corrupción revela conexiones con la secta Moon y varios escándalos políticos
Kim Keon-hee, recientemente sentenciada, enfrenta un contexto judicial complicado con su esposo, el expresidente Yoon Suk-yeol, también en prisión.
Publicado: 30 de enero de 2026, 01:34
La ex primera dama de Corea del Sur, Kim Keon-hee, ha sido condenada por un tribunal de Seúl a 1 año y 8 meses de prisión por corrupción, tras aceptar regalos de lujo en 2022 a cambio de favores políticos en relación con la Iglesia de la Unificación, conocida popularmente como la secta Moon. La sentencia incluye una multa de 7.500 euros, aunque la fiscalía había solicitado originalmente 15 años de prisión y una multa de más de un millón de euros.
Este fallo se produce en un contexto donde su marido, el expresidente Yoon Suk-yeol, también cumplía condena de cinco años por corrupción. La influencia de la secta Moon en la política surcoreana ha sido un foco de atención, siendo evidente que líderes de la iglesia participaron en la entrega de sobornos. La condena evidencia un patrón de prácticas discutibles dentro de las élites políticas surcoreanas y ha reavivado un debate sobre la falta de rendición de cuentas entre política y organizaciones religiosas.
Los problemas con la Iglesia de la Unificación no son nuevos y han estado vinculados a varios escándalos en el pasado. A medida que el caso de Kim avanza, se espera que los procesos judiciales en curso continúen revelando más detalles sobre las interacciones entre líderes políticos y las instituciones religiosas.
Este fallo se produce en un contexto donde su marido, el expresidente Yoon Suk-yeol, también cumplía condena de cinco años por corrupción. La influencia de la secta Moon en la política surcoreana ha sido un foco de atención, siendo evidente que líderes de la iglesia participaron en la entrega de sobornos. La condena evidencia un patrón de prácticas discutibles dentro de las élites políticas surcoreanas y ha reavivado un debate sobre la falta de rendición de cuentas entre política y organizaciones religiosas.
Los problemas con la Iglesia de la Unificación no son nuevos y han estado vinculados a varios escándalos en el pasado. A medida que el caso de Kim avanza, se espera que los procesos judiciales en curso continúen revelando más detalles sobre las interacciones entre líderes políticos y las instituciones religiosas.