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Cierre de piscinas en Lleida por heces en el agua desata una alertante crisis de salud pública
Autoridades toman medidas drásticas, incluyendo vigilancia privada, para enfrentar un creciente reto viral que afecta a varias localidades
Publicado: 19 de agosto de 2025, 19:08
La presencia de excrementos en el agua ha obligado al Ayuntamiento de Lleida a cerrar la piscina municipal de Balàfia, activando un protocolo de salud pública ante la preocupación por la seguridad de los usuarios. Técnicos municipales detectaron los contaminantes antes de la apertura del recinto, lo que llevó a realizar análisis del pH y controles microbiológicos en el agua. Esta situación no es aislada; se ha observado un aumento preocupante en incidentes similares en otras localidades de la provincia, especialmente en Tàrrega, que ha sufrido tres cierres de su piscina municipal en una sola semana.
El reto viral que ha comenzado como una "broma" en redes sociales ha escalado a convertirse en un problema de salud pública. El alcalde de Tàrrega ha señalado que se deben endurecer las sanciones para disuadir a quienes participan en estas tendencias irresponsables. Hasta el momento, cientos de piscinas han tenido que clausurarse en toda España, generando un coste significativo en términos de limpieza y frustración para los ciudadanos, además de que se investiga la posible conexión de estos actos con el aumento de incidentes delictivos en otras regiones, como la reciente detención de cuatro personas en Palencia que robaban en viviendas marcadas con pegamento. En Lleida, la Guardia Urbana investiga el origen de los excrementos y se hace un llamado a la responsabilidad ciudadana, enfatizando que estos actos no solo son un desprecio a la salud comunitaria, sino también un delito que puede tener graves consecuencias legales.
El reto viral que ha comenzado como una "broma" en redes sociales ha escalado a convertirse en un problema de salud pública. El alcalde de Tàrrega ha señalado que se deben endurecer las sanciones para disuadir a quienes participan en estas tendencias irresponsables. Hasta el momento, cientos de piscinas han tenido que clausurarse en toda España, generando un coste significativo en términos de limpieza y frustración para los ciudadanos, además de que se investiga la posible conexión de estos actos con el aumento de incidentes delictivos en otras regiones, como la reciente detención de cuatro personas en Palencia que robaban en viviendas marcadas con pegamento. En Lleida, la Guardia Urbana investiga el origen de los excrementos y se hace un llamado a la responsabilidad ciudadana, enfatizando que estos actos no solo son un desprecio a la salud comunitaria, sino también un delito que puede tener graves consecuencias legales.