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Christiane, una mujer de 91 años, cierra su tienda por no poder adaptarse a la digitalización y factura electrónica

La historia de Christiane refleja las dificultades de los mayores ante las exigencias administrativas digitales en Bélgica.

Publicado: 18 de enero de 2026, 03:11

En una conmovedora historia de adaptación y lucha, Christiane Gheeraert, una mujer de 91 años, se enfrenta al cierre de su tienda de ultramarinos después de 55 años de servicio en Bélgica. La nueva normativa que exige la facturación electrónica le ha resultado inalcanzable, lo que ha llevado a este cierre imprevisto y no deseado.



Christiane, quien nunca ha utilizado un ordenador, se siente abrumada por estas exigencias. «Trabajé mucho, ¿sabe? Durante años ordeñé vacas y luego trabajé en la tienda. Siempre tuve clientes, pero incluso esas visitas disminuirán», comenta, recordando el origen de su negocio. La resistencia de Christiane no proviene de la falta de voluntad, sino de la imposibilidad de familiarizarse con las herramientas digitales exigidas para estas gestiones profesionales. La realidad es que ha llegado una nueva era que requiere habilidades digitales imprescindibles. El cierre de su tienda no solo es una pérdida personal, sino también un reflejo de un problema social: la brecha tecnológica que afecta a la población anciana, donde muchos dependen de familiares para realizar trámites digitales obligatorios.



Christiane también ha expresado sus sentimientos de nostalgia al reflexionar sobre su vida y el deseo de mantener la puerta de su tienda abierta. “Me hubiera encantado seguir con mi pequeña tienda. Era mi vida”, afirma con emoción. Su situación ha suscitado un profundo apoyo en su comunidad, generando empatía y un debate sobre la necesidad de alternativas más inclusivas para las personas mayores frente a la digitalización. Este caso no es aislado, ya que muchos mayores enfrentan retos similares a medida que las exigencias administrativas continúan evolucionando.



El 1 de enero de 2026, una nueva normativa en Bélgica obligó a todos los pequeños comercios a adaptarse a la facturación electrónica, dejando a muchas personas como Christiane ante un dilema imposible. Las cifras publicadas por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad indican que solo el 47,3% de las personas mayores entre 65 y 74 años tiene habilidades digitales básicas o inferiores, lo que evidenció una notable brecha tecnológica que requerirá atención urgentemente.