Progresista 70%Conservador 30%
China reporta un crecimiento del PIB del 4,8% en el tercer trimestre, el más lento del año, en medio de presiones internas y externas.
La salida de la crisis inmobiliaria y la guerra comercial con Estados Unidos marcan el contexto del nuevo plan quinquenal discutido por líderes chinos.
Publicado: 20 de octubre de 2025, 11:53
En el tercer trimestre de 2025, China reportó un crecimiento del PIB del 4,8%, el más lento del año. Esta desaceleración ocurre en un momento crítico en el que se discute el nuevo plan quinquenal, destacando problemas estructurales como la crisis inmobiliaria y la débil demanda interna. Los líderes chinos están implementando políticas proactivas para estabilizar la economía, pero el consumo y las tensiones comerciales con Estados Unidos siguen siendo preocupaciones.
A pesar de las políticas para estimular la economía, el crecimiento del consumo minorista ha caído al 3%, récord bajo en diez meses, y aunque la producción industrial creció un 6,5% en septiembre, el futuro se presenta incierto. La guerra comercial con Estados Unidos sigue teniendo un impacto significativo, a pesar de que las exportaciones chinas han mostrado fortaleza, con un crecimiento del 8,3% en septiembre.
El FMI mantiene su pronóstico de crecimiento en 4,8% para 2025, lo que sugiere que China sigue siendo un motor clave para el crecimiento global. Las autoridades chinas enfatizan la necesidad de estabilizar el empleo y las expectativas de mercado, reconociendo que el camino hacia un crecimiento sostenible es un desafío.
A pesar de las políticas para estimular la economía, el crecimiento del consumo minorista ha caído al 3%, récord bajo en diez meses, y aunque la producción industrial creció un 6,5% en septiembre, el futuro se presenta incierto. La guerra comercial con Estados Unidos sigue teniendo un impacto significativo, a pesar de que las exportaciones chinas han mostrado fortaleza, con un crecimiento del 8,3% en septiembre.
El FMI mantiene su pronóstico de crecimiento en 4,8% para 2025, lo que sugiere que China sigue siendo un motor clave para el crecimiento global. Las autoridades chinas enfatizan la necesidad de estabilizar el empleo y las expectativas de mercado, reconociendo que el camino hacia un crecimiento sostenible es un desafío.