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China como nuevo actor dominante en la geopolítica global: la relación complicada con Estados Unidos y Europa

El vacío de liderazgo de Estados Unidos permite a Beijing avanzar en sus intereses económicos, mientras Europa lidia con su creciente influencia.

Publicado: 5 de enero de 2026, 06:29

La geopolítica mundial ha experimentado un cambio significativo en los últimos años, con China emergiendo como un actor dominante tras la retirada de Estados Unidos del orden internacional. La administración del expresidente Trump rompió compromisos multilaterales, lo que permitió a China reafirmar su influencia. Xi Jinping ha defendido el sistema multilateral y ha propuesto objetivos ambiciosos contra el cambio climático, mientras que el apoyo de China a Rusia ha llevado a tensiones con la UE, que se ve amenazada por las maniobras de Pekín.



China aprovecha el vacío dejado por Estados Unidos para consolidar su papel en las instituciones internacionales y los acuerdos globales, desde el clima hasta el comercio, mientras la administración Trump se aleja de estas alianzas. Con cada paso, Beijing refuerza su posición al ofrecer proyectos de desarrollo e inversiones sin exigir compromiso con la democracia ni el respeto a los derechos humanos. Los desequilibrios comerciales se hacen más evidentes: el superávit comercial de China ha alcanzado un récord de un billón de dólares, una situación alarmante que muchos en Europa consideran peligrosa, ya que la balanza comercial con la UE se ha vuelto desproporcionada.



China ha convertido su superávit comercial en un arma de influencia, pero esta disparidad ha generado resentimiento en la UE, que ve en China tanto un socio como un competidor desleal. Las nuevas generaciones en Europa muestran simpatía hacia China, pero los líderes luchan por un equilibrio en sus relaciones. Las actuaciones de Pekín y sus exigencias comerciales generan un dilema ético para la UE, que se enfrenta a la cuestión de si el modelo chino será un camino a seguir por otros países en desarrollo.



De acuerdo con informes, el apoyo de Xi a Putin en el conflicto de Ucrania refuerza la posición geopolítica de China, debilitando a Estados Unidos y poniendo en peligro a sus aliados europeos. El presidente chino está dispuesto a mantener ese apoyo mientras Europa se enfrenta a un desafío existencial debido a la guerra. El crecimiento de los lazos comerciales de China desafía el orden establecido dominado por intereses occidentales, y su aparente fortaleza plantea interrogantes sobre las dinámicas internacionales. La evolución de estas relaciones de poder es volátil y puede cambiar en función de decisiones cruciales y momentos significativos.