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Chevron y Quantum Energy buscan adquirir activos de Lukoil mientras la petrolera rusa acuerda venta a Carlyle
La petrolera rusa Lukoil, bajo sanciones de EEUU, está en negociaciones para vender sus activos internacionales, lo que incluye opciones de compra por otras empresas.
Publicado: 30 de enero de 2026, 01:54
La situación financiera de la petrolera rusa Lukoil se ha vuelto crítica tras las sanciones impuestas por Estados Unidos y el Reino Unido debido a la guerra de Ucrania. La compañía, valorada en aproximadamente 22.000 millones de dólares en activos internacionales, ha recibido diversas ofertas en el último mes, destacándose el interés de Chevron y Quantum Energy para adquirir estos activos. Sin embargo, Lukoil ya ha llegado a un acuerdo para venderlos a Carlyle, lo que complica su situación. Esta venta excluye sus proyectos en Kazajistán, y requiere aprobación por parte de los reguladores estadounidenses, añadiendo incertidumbre a la transacción.
Lukoil ha estado en un proceso de evaluación y desinversión desde la imposición de las sanciones, reportando un beneficio neto de 287.000 millones de rublos, la mitad en comparación al año anterior, y un descenso del 23.8% en sus exportaciones de petróleo y gas proyectadas para 2025. Este contexto de sanciones y presión financiera ha llevado a Lukoil a tomar decisiones rápidas para mantener su solvencia, lo que refleja su inestable situación económica y la necesidad de reestructurar su modelo de negocio ante la presión tanto externa como interna.
El futuro de Lukoil dependerá de las negociaciones en curso y la respuesta de los reguladores a los acuerdos discutidos, lo que subraya la delicada situación en la que se encuentra la petrolera frente a las restricciones impuestas y las opciones de adquisición de sus activos.
Lukoil ha estado en un proceso de evaluación y desinversión desde la imposición de las sanciones, reportando un beneficio neto de 287.000 millones de rublos, la mitad en comparación al año anterior, y un descenso del 23.8% en sus exportaciones de petróleo y gas proyectadas para 2025. Este contexto de sanciones y presión financiera ha llevado a Lukoil a tomar decisiones rápidas para mantener su solvencia, lo que refleja su inestable situación económica y la necesidad de reestructurar su modelo de negocio ante la presión tanto externa como interna.
El futuro de Lukoil dependerá de las negociaciones en curso y la respuesta de los reguladores a los acuerdos discutidos, lo que subraya la delicada situación en la que se encuentra la petrolera frente a las restricciones impuestas y las opciones de adquisición de sus activos.