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Bélgica envía cartas a 149.000 jóvenes ofreciendo 2.000 euros al mes para un servicio militar voluntario en medio de tensiones internacionales.
La iniciativa busca incrementar el número de efectivos en el ejército belga ante crecientes desafíos de seguridad global.
Publicado: 10 de noviembre de 2025, 20:22
El Gobierno de Bélgica ha comenzado a enviar cartas a aproximadamente 149.000 jóvenes de 17 años, invitándolos a considerar la posibilidad de realizar un servicio militar voluntario a partir de septiembre de 2026. Este programa es parte de una estrategia para aumentar el número de efectivos del ejército, que ha sido debilitado en los últimos años. La oferta incluye un sueldo atractivo de 2.000 euros netos al mes durante el año de servicio.
El ministro de Defensa, Theo Francken, ha defendido este plan como una medida necesaria debido al creciente gasto en defensa y el compromiso del país con la OTAN. Sin embargo, la medida ha suscitado críticas significativas de organizaciones juveniles y grupos opositores, quienes argumentan que el Gobierno está tratando de explotar la precariedad económica de la juventud para militarizar la sociedad. A pesar de que la participación es voluntaria, el atractivo económico podría llevar a muchos jóvenes a considerar esta opción como una de las pocas oportunidades disponibles en un contexto socioeconómico complicado.
El programa está diseñado para iniciar con 500 reclutas en 2026, con planes de aumentar esta cifra hasta 7.000. Además, se planean sesiones informativas a nivel nacional para aclarar dudas sobre el compromiso que conlleva el servicio. La crítica también apunta a la normalización de una retórica militarista entre una generación que busca estabilidad ante la emergencia climática y la desigualdad social, lo que plantea un reto para la administración belga en su intento de estructurar un ejército más fuerte.
El ministro de Defensa, Theo Francken, ha defendido este plan como una medida necesaria debido al creciente gasto en defensa y el compromiso del país con la OTAN. Sin embargo, la medida ha suscitado críticas significativas de organizaciones juveniles y grupos opositores, quienes argumentan que el Gobierno está tratando de explotar la precariedad económica de la juventud para militarizar la sociedad. A pesar de que la participación es voluntaria, el atractivo económico podría llevar a muchos jóvenes a considerar esta opción como una de las pocas oportunidades disponibles en un contexto socioeconómico complicado.
El programa está diseñado para iniciar con 500 reclutas en 2026, con planes de aumentar esta cifra hasta 7.000. Además, se planean sesiones informativas a nivel nacional para aclarar dudas sobre el compromiso que conlleva el servicio. La crítica también apunta a la normalización de una retórica militarista entre una generación que busca estabilidad ante la emergencia climática y la desigualdad social, lo que plantea un reto para la administración belga en su intento de estructurar un ejército más fuerte.