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Béla Tarr, el maestro del cine húngaro, fallece a los 70 años dejando un legado influyente en el séptimo arte
La muerte del aclamado director destaca su colaboración con el Nobel László Krasznahorkai y sus emblemáticas películas que transformaron el cine contemporáneo.
Publicado: 7 de enero de 2026, 15:13
El cineasta húngaro Béla Tarr, uno de los referentes más importantes del cine contemporáneo europeo, falleció a los 70 años, según el comunicado del director Bence Fliegauf en nombre de su familia. Su legado destaca por un estilo único, caracterizado por largas tomas en blanco y negro y una visión filosófica. Entre sus obras más emblemáticas se encuentra 'Sátántangó', una extensa película que trata la descomposición de una granja colectiva en el contexto de la caída del comunismo, y que, junto con 'Armonías de Werckmeister' y 'El caballo de Turín', refleja su inquietante enfoque del arte.
Famoso por su colaboración con el escritor László Krasznahorkai, Tarr adaptó varias de sus obras cinematográficas, creando una simbiosis entre literatura y cine. Su trabajo rompió con el realismo social para explorar temas complejos y metafísicos, destacando su capacidad para capturar angustia existencial y alienación en películas como 'La condena' y 'El hombre de Londres'. Aunque ha fallecido, su influencia persiste en nuevos cineastas que aprecian su enfoque honesto y sincero en la narración.
Su muerte, coincidiendo con la reciente obtención del Premio Nobel de Literatura por Krasznahorkai, resalta el vínculo entre estos dos artistas. A lo largo de su carrera, Tarr fue reconocido con numerosos premios, incluyendo el Oso de Plata y el Premio Honorífico del D'A-Festival de Cine de Barcelona, asegurando que su legado perdurará en la cultura cinematográfica.
Famoso por su colaboración con el escritor László Krasznahorkai, Tarr adaptó varias de sus obras cinematográficas, creando una simbiosis entre literatura y cine. Su trabajo rompió con el realismo social para explorar temas complejos y metafísicos, destacando su capacidad para capturar angustia existencial y alienación en películas como 'La condena' y 'El hombre de Londres'. Aunque ha fallecido, su influencia persiste en nuevos cineastas que aprecian su enfoque honesto y sincero en la narración.
Su muerte, coincidiendo con la reciente obtención del Premio Nobel de Literatura por Krasznahorkai, resalta el vínculo entre estos dos artistas. A lo largo de su carrera, Tarr fue reconocido con numerosos premios, incluyendo el Oso de Plata y el Premio Honorífico del D'A-Festival de Cine de Barcelona, asegurando que su legado perdurará en la cultura cinematográfica.