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Aumento de la violencia en Darfur: La toma de El Fasher por las Fuerzas de Apoyo Rápido desencadena nuevas atrocidades y temor a un genocidio

Naciones Unidas y Human Rights Watch denuncian masacres a manos de las FAR tras conquistar la ciudad de El Fasher en Sudán

Publicado: 31 de octubre de 2025, 07:54

La situación en Sudán se ha vuelto insostenible tras la reciente toma de la ciudad de El Fasher por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar liderado por el general Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como Hemedti. Esta conquista ha puesto de manifiesto una escalofriante serie de atrocidades, incluyendo ejecuciones sumarias, violaciones y masacres que han reabierto el temor a un nuevo genocidio en la región de Darfur. Las Naciones Unidas han documentado que al menos 460 pacientes en un hospital fueron asesinados durante esta violenta incursión. Además, se han reportado casi 500 muertes de civiles en el Hospital de Maternidad Saudita durante la captura de Al Fasher, lo que agrava aún más la situación de violencia extrema. Testimonios y vídeos, algunos grabados por los mismos perpetradores, muestran un horror indescriptible mencionado por la representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Li Fung, quien ha declarado que “no existe un corredor seguro para que los civiles puedan abandonar la ciudad”. La comunidad internacional ha reaccionado ante estas atrocidades, con el Consejo de Seguridad de la ONU programando una reunión de emergencia para discutir la crisis en Darfur, la cual ha dejado más de 40,000 muertos y millones de desplazados desde el inicio del conflicto en abril de 2023. La caída de El Fasher no solo representa un cambio significativo en el control territorial, sino que también ha dejado a decenas de miles de civiles a merced de un conflicto marcado por el odio étnico y la lucha por el poder entre Dagalo y el general Abdelfatah Al Burhan. Recientes informes de Human Rights Watch y de diversos medios indican que los niveles de violencia han escalado a un punto crítico, con un patrón claro de limpieza étnica contra comunidades no árabes como los zaghawa y otros grupos, y que los ataques han sido documentados como sistemáticos.

Las Naciones Unidas han advertido que la mayoría de los desplazados en los últimos días han sido mujeres y niños, enfrentándose a condiciones extremas de violencia, extorsiones y saqueos. Se ha señalado que Emiratos Árabes Unidos está financiando y armando a las FAR en este conflicto, aunque el gobierno emiratí ha negado estas acusaciones. Informes indican que al menos 86 vuelos de armas han llegado desde Emiratos a Sudán, con el fin de apoyar a Dagalo. La comunidad internacional observa con creciente preocupación cómo se desarrolla esta crisis humanitaria, donde la posibilidad de un genocidio a gran escala es un motivo de alarma tanto para organizaciones de derechos humanos como para la ONU. El director ejecutivo de Human Rights Watch, Federico Borello, ha reiterado que las atrocidades en El Fasher y sus alrededores son indicativas de un conflicto alimentado no solo por luchas de poder internas, sino también por intereses económicos globales, destacando el papel del oro sudanés y las alianzas internacionales que sostienen a los actores en guerra.