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Argentina y Brasil presentan visiones opuestas sobre el acuerdo comercial con la Unión Europea a medida que se acerca la firma.

Divergencias entre líderes sudamericanos y la incertidumbre en la Unión Europea complican la ratificación del pacto comercial en curso.

Publicado: 12 de diciembre de 2025, 15:19

El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea se encuentra en una encrucijada, lleno de expectativas y tensiones. Con una ceremonia de firma programada para el 20 de diciembre en Foz do Iguaçu, Brasil, la situación se vuelve cada vez más compleja a medida que se acercan las fechas clave. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, espera dar un gran golpe organizando una ceremonia por todo lo alto en Brasilia, buscando cimentar su legado político con la aprobación de un acuerdo que ha sido objeto de intensas negociaciones durante décadas.

Sin embargo, las visiones de Argentina y Brasil sobre el pacto son a menudo antagónicas. Ambos países, aunque apoyan el acuerdo, abordan la discusión con diferentes expectativas y preocupaciones. Lula da Silva busca consolidar su influencia mientras que su homólogo argentino enfrenta presiones internas y externas que podrían influir en la posición de su gobierno en el futuro. El acuerdo, que se había discutido durante años, resulta estratégico para Europa, que espera fortalecer su red de comercio internacional. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, deberían estar haciendo las maletas para viajar a Brasil la semana que viene para formalizar este pacto. Sin embargo, a una semana de la fecha límite, no está claro que Von der Leyen y Costa se terminen subiendo al avión, lo que mantiene el acuerdo en una zona de incertidumbre. La firma del acuerdo está subordinada a la aceptación de los estados miembros de la UE, que presentan posturas divergentes. La postura de Italia y Francia es clave para la ratificación, ya que Francia aún no se ha pronunciado oficialmente y ha exigido garantías sobre la calidad de los productos sudamericanos. Francia, uno de los grandes opositores del acuerdo, espera respuestas concretas sobre las normas fitosanitarias a cumplir. Por otro lado, Italia, que es el segundo exportador de la UE al Mercosur, enfrenta presiones internas sobre el acuerdo. El Gobierno de Giorgia Meloni se muestra dividido, con sectores populistas en contra, pero podría no obstaculizar el avance del tratado si las condiciones son favorables.