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Alemania enfrenta un 'otoño de reformas' con un nuevo presupuesto que prioriza la defensa y reforma de pensiones.

El canciller Merz vincula los cambios a una economía comprometida y a nuevas normas fiscales que rompen con la austeridad.

Publicado: 18 de septiembre de 2025, 20:45

El 18 de septiembre de 2025, Alemania se situó en el centro del debate político tras la advertencia del canciller Friedrich Merz sobre un 'otoño de reformas' que impactará principalmente en el sistema de pensiones del país. Merz expuso la necesidad de ajustar el contrato intergeneracional en un contexto económico incierto, marcado por la presión de un modelo afectado por el proteccionismo y la amenaza de agresiones externas, especialmente de Rusia.

En este marco, el Bundestag aprobó el presupuesto de 2025, que representa una ruptura con décadas de austeridad, con un plan de gasto que asciende a 591.000 millones de euros, incluyendo un fondo para infraestructuras y un incremento significativo en el gasto en defensa. Merz destacó que la inversión en defensa es vital para la soberanía y cohesión social de Alemania, reflejando el compromiso del país con sus aliados en la OTAN ante la inestabilidad geopolítica.

Las reformas propuestas por Merz han sido criticadas por la oposición, que las tacha de vacías, y las políticas del nuevo presupuesto están interrelacionadas, buscando enfrentar retos internos y externos. El canciller ha subrayado que el sistema de bienestar alemán ya no puede sostenerse sin reformas, y ha propuesto un plan que incluye un nuevo formato de pensión anticipada para niños. Con el Parlamento debatiendo la aprobación de un nuevo presupuesto para 2026, el Gobierno continúa bajo presión para demostrar su capacidad de gestionar un futuro incierto.

Merz ha señalado que el gasto en pensiones y otros beneficios sociales puede alcanzar el 31% del PIB, un incremento considerable que plantea desafíos significativos para el sistema estatal de bienestar. Para abordar esta cuestión, se propone que los niños de entre 6 y 18 años reciban 10 euros mensuales para ser invertidos en un fondo de previsión para su jubilación, buscando familiarizarlos con el ahorro e inversión desde temprana edad. Esta medida, aunque bien intencionada, ha sido objeto de críticas por su insuficiencia frente a la creciente presión que enfrenta el sistema de pensiones. Se estima que, si no se implementan reformas sustanciales, los costos podrían triplicarse en veinte años, lo que requeriría ajustes drásticos en las políticas públicas del país. La oposición, incluidos algunos miembros del Partido Socialdemócrata, ha expresado escepticismo sobre la efectividad de estas reformas, resaltando la necesidad de soluciones más integrales.