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Aldrich Ames, el infame ex agente de la CIA condenado por espionaje para Moscú, fallece en prisión a los 84 años
Su traición a Estados Unidos comprometió operativos de inteligencia y causó la muerte de varios agentes dobles durante la Guerra Fría.
Publicado: 8 de enero de 2026, 11:02
Aldrich Ames, un ex oficial de contrainteligencia de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), ha fallecido a la edad de 84 años mientras cumplía una condena de cadena perpetua en una prisión federal de Maryland. Su muerte, confirmada por la Agencia Federal de Prisiones, se produjo el 7 de enero de 2026. Ames es uno de los espías más notorios en la historia de Estados Unidos, habiendo vendido secretos a la Unión Soviética y la Rusia postsoviética, lo que comprometió más de 100 operaciones de inteligencia y causó la muerte de varios agentes dobles.
Ames comenzó a aceptar sobornos entre 1985 y 1993, acumulando más de 2,5 millones de dólares a cambio de información clasificada. La riqueza que exhibió despertó las sospechas de sus superiores, culminando en su arresto en 1994. A pesar de su confesión en el juicio, en la que minimizó el daño causado, su traición tuvo repercusiones políticas y estableció un precedente sobre la fragilidad del espionaje y las consecuencias de la traición.
El escándalo llevó a la renuncia del director de la CIA, James Woolsey, y a un llamado a reformas en el sistema de control y contrainteligencia. El caso de Ames se ha convertido en un referente de los peligros del espionaje, recordando el alto costo humano y estratégico que puede acarrear una fuga de información en tiempos de conflicto.
Ames comenzó a aceptar sobornos entre 1985 y 1993, acumulando más de 2,5 millones de dólares a cambio de información clasificada. La riqueza que exhibió despertó las sospechas de sus superiores, culminando en su arresto en 1994. A pesar de su confesión en el juicio, en la que minimizó el daño causado, su traición tuvo repercusiones políticas y estableció un precedente sobre la fragilidad del espionaje y las consecuencias de la traición.
El escándalo llevó a la renuncia del director de la CIA, James Woolsey, y a un llamado a reformas en el sistema de control y contrainteligencia. El caso de Ames se ha convertido en un referente de los peligros del espionaje, recordando el alto costo humano y estratégico que puede acarrear una fuga de información en tiempos de conflicto.